Blanchard

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Blanchard

Mensaje por Blanchard el Lun 15 Nov 2010 - 21:17

Nombre: Blanchard Lamperouge

Edad: 21 años

Rasgos fisicos: (resumidos , ya lo pondre todo mas completo) alto (185cm), pelirojo, ojos verdes, complexión normal tirando a fuerte.

Otros datos personales: es de caracter dócil y amable, no busca nunca problemas con nadie y trata siempre de ser educado. Le fascinan los animales y la tecnologia.

Nº de Victorias:0

Nº de derrotas:0

Rango del ejercito: recluta

Breve hisoria o proyectos:

Hace ya algún tiempo, en una pequeña aldea no muy lejana a Baradom, una joven muchacha caminaba de vuelta a casa a la luz de la luna, al llega a la altura de la herrería, en el piso superior de la cual se encontraba su vivienda, escuchó unos llantos provenientes de unos arbustos cercanos. Se acercó a ellos temerosa, y para su sorpresa descubrió un pequeño bebe envuelto en mantas y con una carta… sin dudarlo un instante, la mujer lo recogió y subió las escaleras corriendo, abrió la puerta de su vivienda y su marido la recibió sobresaltado:
-Liz, querida… ¿Qué es eso?
-La pregunta no es qué es Marcus… si no… ¿quién? Mira, lee- dijo mientras tendía la carta a su esposo.
Marcus la abrió y comenzó a leer en voz alta:
“Queridos desconocidos,
Mi nombre ya poco importa, pues si leéis esto seguramente yo haya muerto ya, pero ante ustedes pongo la protección y cuidado de mi hijo, Blanchard, ultimo y único en la línea de sucesión de la familia Lamperouge…
Mi casa ha sido traicionada desde dentro y la guerra ha estallado en mi familia, he depuesto mis últimas esperanzas en mi más fiel mayordomo encargándole que dejase a mi heredero en una aldea de las cientos que rodean mi fortaleza para luego regresar y ayudarnos en la batalla.
Espero sean personas honestas y benevolentes y cuiden de mi pequeño como si fuese suyo, y… espero que algún día él conozca su pasado. Adjunto les escribo las coordenadas del tesoro familiar oculto…
Atentanmente, Baron Von Lamperouge”
-Liz… ¿te das cuenta?, estas coordenadas marcan el bosque del norte… ahora vengo.
Sin decir nada mas el hombre salió corriendo, mientras, Liz intentaba calmar al pequeño. Al cabo de dos horas Marcus cruzó el umbral de la puerta cargando con un cofre de buenas dimensiones, lo dejó lentamente en el suelo y lo abrió ante los ojos de Liz que por fin había conseguido dormir al pequeño Blanchard. El brillo áureo invadió la sala, oro, joyas y numerosas piedras preciosas se dejaron ver tras la madera de sauce de la que estaba hecho el cofre. Marcus con brillo en los ojos, y una clara expresión de felicidad dijo:
-Somos ricos Liz… RICOS!
-No querido –contestó la mujer-, él es rico, todo esto le pertenece, y algún día sabrá´ la verdad sobre todo su pasado…
Y así comenzaron las andaduras del pequeño Blanchard, creció sin conocer nada de su pasado, criándose entre fraguas y yunques, martillos y tenazas… Para su decimosegundo día del nombre, Marcus le regaló un acero formidable, e incluso enseño al pequeño a defenderse con él, por otro lado, su “madre”, insistió mucho en que mejorase su puntería con distintas armas a distancia. Al crío le encantaban las armas a distancia, pero había algo que le entusiasmaba aún mas que todo eso, la tecnocracia de Baradom, había oído hablar que allí la tecnología era inimaginable, algo fuera de lugar, incluso armas a distancia sin flechas, con bolitas de metal y que hacían un estrepitoso ruido al accionarlas. Los años fueron pasando, y Blanchard seguía creciendo, su vida parecía bastante plena, siempre tenía buena comida en el plato, sus “padres” lo cuidaban y lo querían… pero… había algo que hacía despertar al joven en las noches de sus sueños de las ultimas semanas, ese algo era el qué soñaba, fuego, gritos agonizantes… muertes… no sabía que era exactamente asique, lo achacó al cansancio de esas ultimas semanas, además, se acercaba su decimosexto cumpleaños y estaba algo nervioso… ¿qué le regalarían?...
Pasaron los días y al final llego tan anhelado momento, pero el rostro de sus padres no expresaba felicidad, estaban serios… y parecían preocupados.
-Blanchard…-comenzó Liz- quiero que sepas que te queremos muchísimo… y ante todo… siempre te hemos considerado nuestro hijo de sangre, pero… ha llegado el momento de que sepas la verdad.
-¿La verdad?, ¿Qué verdad?- el adolescente comenzaba a asustarse- papá, ¿de qué está hablando?
- Veras Blanchard… lo que tu madre quiere decir es… que no eres nuestro verdadero hijo, te encontramos a la puerta de la herrería cuando apenas tendrías 2 años, y esas es la fecha que celebramos hoy, ha llegado el momento de que sepas, que tu verdadero padre… es el Baron Lamperouge.
-QUE?- gritó Blanchard atónito- pero… pero… si ni siquiera sé quién es ese hombre.
-Normal… esta… en el otro mundo, los dioses velan ahora por el…
La conversación continuó larga y tendida hasta bien entrada la madrugada, Marcus y Liz le contaron todos los hechos acaecidos el día de su encuentro y cómo alguien había traicionado a su padre biológico desde dentro. Entonces Blanchard cayó en la cuenta de que los sueños que le atormentaban no eran sino que recuerdos de su corta vida en la mansión, entonces lo vio claramente, una imagen le fulminó la mente como una flecha atravesando una manzana, y se quedó allí permanente durante unos minutos… el blasón de su casa.

El tiempo pasó y, tras la dura asimilación que el joven había tenido que superar, solo tenía dos ideas en mente, vengar la muerte de su verdadero padre y proteger a la que había sido su familia, para ello sabía muy bien lo que tenía que hacer, y no lo dudó ni un momento, se despidió y prometió su regreso cada cierto tiempo para visitarle y traerles noticias de sus avances.
-Madre, Padre, siempre seréis mi familia… pero… he de ir a Baradom y alistarme en sus filas, solo así podre avanzar y protegeros al mismo tiempo, y quién sabe si me cruzaré con los asesinos del Baron por el camino, pero cuando lo haga… pienso decirles algo muy claro; “Hola, mi nombre es Blanchard Lamperouge (Iñigo Montoya XD), vosotros matasteis a mi padre, preparaos a morir.
Liz con lágrimas en los ojos lo abrazó:
-Ten mucho cuidado hijo… y… visita en tu camino estas coordenadas, todo lo que hay allí te pertenece, tu padre se ha encargado de protegerlo día a día y está todo lo que te dejó el Baron en herencia, aprovéchalo.

Y aquí empieza la aventura del joven Blanchard Lamperouge.
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